DESTINOS
USHUAIA, dónde todo comienza...
Quizá se trate del comienzo de todo. Aquí, en uno de los senderos de la Reserva Natural Cerro Alarkén, en Ushuaia, Tierra del Fuego, se siente una quietud extremadamente fría, un silencio profundo teñido de blanco. Es como estar dentro de una imagen congelada. A pie, atravesamos un claro que esconde un turbal y nos internamos en un bosque. En ese paisaje helado y dormido, el único movimiento que se percibe es el nuestro. Son nuestros pasos enfundados en raquetas de nieve –detalle simpático, una de las marcas de las raquetas es Yeti II– que crujen, nos aferran a la nieve y dejan huella. Son nuestras cámaras las que se mueven buscando captar esa calma apasionante, suenan nuestras palabras, nuestras preguntas y las respuestas de Aimé Ramunda, guía del hotel Arakur –ubicado dentro de la reserva–, que con su energía contagia en cuestión de segundos esa pasión por caminar (y cuidar) la naturaleza.Ushuaia, entre glaciares, lobos marinos y montañas nevadas
La ciudad se ubica a los pies de la cadena montañosa Martial y a orillas del Canal Beagle. Es la única localidad argentina localizada al lado oeste de la cordillera de los Andes y con costas hacia el océano Pacífico. Está a poco más de 2.300 kilómetros de Buenos Aires y se puede llegar en avión o en crucero.
Los primeros habitantes de la zona eran los yaganes. Ellos le pusieron de nombre “Ushwaia” que quiere decir Ush “al fondo” y Waia “bahía”. El acta oficial de fundación, que data de 1884, indica que la ciudad se llama “Oshovia” y con el paso de los años terminó siendo como la conocemos ahora.
¿Qué visitar en el fin del mundo?
Ushuaia es pequeña en dimensiones… pero grande en atracciones. Los que buscan naturaleza tendrán una buena ración en estos lares. Los que quieren historia y cultura, también. Aquellos que buscan degustar platos típicos no se sentirán defraudados… y mucho menos los que desean esquiar o practicar snowboard.
Viajar en el tren del fin del mundo
Este ferrocarril, de vía angosta y un puñado de vagones (hoy solo turístico), ha sido muy importante para la historia de la ciudad en sus comienzos. Se usaba para buscar madera en el bosque con la que se construían las casas, las calles y los puentes.Parque Nacional Tierra del Fuego

Podemos llegar a él no solo en tren, sino en también en cualquiera de los servicios turísticos que parten desde el centro de la ciudad. Creado en 1960 para proteger el bosque nativo, tiene una superficie de 63.000 hectáreas y está ubicado frente a la Bahía Lapataia.
Solo una parte del parque está abierta al público, pero es suficiente como para dar un paseo de varias horas observando la naturaleza en su máxima expresión. Entre las especies de árboles llaman la atención, el ñire y la lenga. Los animales que habitan el parque son el zorro, el guanaco y el castor (una verdadera pesadilla para el ecosistema, debido a que al construir sus casas cambian el curso de los ríos).
Cárcel del fin del mundo

Una de las típicas imágenes de Ushuaia es el museo del Presidio, ubicado en uno de los extremos de la ciudad. Esta exprisión funcionó como tal durante varias décadas y allí se enviaba a los delincuentes más peligrosos del país.
Hoy en día se pueden recorrer los pasillos de la cárcel y entrar en las celdas de los más célebres prisioneros, como es el caso del llamado “Petiso Orejudo”, un homicida de niños que fue asesinado por los demás presos al quemar viva a una mascota, un gato al que todos querían.
Laguna Esmeralda
Y para terminar el río Esmeralda hasta llegar a la indescriptible Laguna Esmeralda, un pequeño lago de origen glaciar, que debe su nombre al color que le dan los sedimentos que provienen del Glaciar Ojo del Albino.




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